10/09/2015 - 9:37 am Consejos

Mantenimiento moto: Pastillas de freno delantero

Un cambio de pastillas realizado sin limpiar la pinza es un seguro de mal funcionamiento y escasa frenada, de escasa duración del repuesto, ruido escandaloso y maltrato del disco.

Las pastillas de freno delantero son las responsables de la parte más importante de la frenada de una motocicleta, y como tal merecen una atención preferente. Lo primero que es necesario comprobar para asegurar la frenada son las pastillas que, empujadas por los bombines de la pinza, rozan con el disco para desacelerar el giro de éste y, por tanto, de la rueda que lo aloja.

La colocación de las propias pinzas permite observar en directo, no cómodamente pero sí con efectividad, el grosor del material frenante que queda en la pastilla, y cuando se llega a grosores inferiores a un milímetro es el momento del cambio de pastillas, pues aunque éstas hacen su trabajo hasta perder todo el material y quedarse en el simple soporte metálico posterior, hay riesgo de perder efectividad y de destruir el disco. Además, cuando la pastilla tiene poco grosor, los bombines trabajan demasiado fuera del cuerpo de la pinza y el freno pierde tacto y contundencia.

Llegado el momento de sustituir las pastillas, lo primero que hay que hacer es desmontar las viejas, que suelen ir colgadas de uno o dos bulones cilíndricos no siempre fáciles de aflojar.

Antes de que la cabeza de estos bulones se redondee y pierda la posibilidad de ser manejada con una herramienta convencional hay que aflojarla con un destornillador de percusión y cuidado, y esta maniobra conviene hacerla con la pinza montada en su sitio y sufriendo el golpe por detrás (con la mano debe ser suficiente).

Después se suelta la pinza de su anclaje, se limpia bien con limpiador de contacto y se comprueba que los bulones salen y entran suavemente en el cuerpo de la pinza. Los bulones deben dejarse perfectamente limpios, si es necesario utilizando una lija muy fina, y con estas dos maniobras se asegura que las pastillas deslicen lateralmente con suavidad y ofrezcan su mejor rendimiento.

Cuando se reponen pastillas conviene comprobar que el nivel del líquido en el vaso de reserva, al echar los bulones hacia atrás, no pasa del límite máximo indicado, o se corre el riesgo de que la rueda vaya frenada constantemente.
Por último, el uso de pastillas no originales puede causar problemas, pues las que son muy blandas desaparecen en pocos kilómetros, y las demasiado duras gastan el disco, con lo que el supuesto ahorro no siempre es verdadero.